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La formación de humus comienza cuando los
residuos orgánicos de plantas y animales entran en contacto
con la vida microbiana presente en el suelo. Los compuestos de carbono
contenidos en los residuos, que fueron sintetizados por la planta
o animal cuando estaban vivos, son proteínas y energía
para las distintas clases de bacterias, hongos y actinomicetos implicados
en el proceso de descomposición.
Los microorganismos aerobios son los grandes señores
en la descomposición de la materia orgánica. Necesitan
un ambiente donde haya una cantidad adecuada de oxígeno libre
para vivir y ser activos. El grado de oxígeno libre que existe
en el suelo desempeña un papel importante en la regulación
de las condiciones favorables o desfavorables bajo las cuales se
forma el humus. De igual forma se puede aplicar para la humedad,
la temperatura del suelo y a la relación carbono/nitrógeno
de los residuos que han sido descompuestos.
Cuando no hay presencia de oxígeno (por ejemplo
sumergido en agua), la descomposición de la materia orgánica
es llevada a cabo por los organismos anaerobios. Este proceso es
mucho más lento que el realizado por los organismos aerobios
pero puede, con el transcurrir del tiempo, producir una mayor cantidad
de humus (ej. Turba o suelo orgánico). El Humus formado bajo
el agua es ligeramente diferente que su equivalente aeróbico
debido más a la naturaleza de los residuos de los diversos
ambientes que al distinto proceso de humificación aerobia
o anaerobia. La mayor contribución de materia orgánica
a los suelos orgánicos proviene de insectos y microorganismos
del agua que tienen un porcentaje de proteína más
alto que los residuos de plantas que se encuentran en bosques o
jardines. Otros componentes proceden de los residuos orgánicos
transportados por las corrientes de agua y viento a un lugar en
donde se pueden acumular y depositarr. Mucho de este material desplazado
puede ya ser humus. Se encuentran porcentajes más altos de
humus en los suelos formados anaerobicamente porque las condiciones
son más favorables para la acumulación de humus y
menos favorables para su destrucción.
En el otro extremo está el ambiente donde
hay demasiado oxígeno. Si la humedad y la temperatura del
suelo están también en los niveles óptimos,
la materia orgánica se puede descomponer tan rápidamente
que no habrá acumulación de humus (ejem. en los ambientes
tropicales donde se dan altas temperaturas y niveles de humedad
en suelos predominante arenosos que contienen naturalmente gran
cantidad de aire).
La temperatura del suelo es otro factor de control
importante en la formación de humus. Conforme la temperatura
de un suelo aumenta, hay un aumento correspondiente en la actividad
microbiana. Los suelos de las regiones más calientes de la
tierra tienden a tener niveles nativos más bajos de humus
que los suelos de lugares más fríos.
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